La estructura de este libro es la típica de un devocional: 365 reflexiones cortas que se leen en un par de minutos, una para cada día del año. La diferencia estriba en el planteamiento inverso de sus reflexiones, que en lugar de partir, como es habitual en los devocionales de un texto o pasaje bíblico, en este caso, surgen de las palabras de algún autor de renombre sobre algún tema de actualidad, debatiéndolo a continuación desde la perspectiva cristiana y concluyendo con el texto bíblico apropiado al mismo.
Digamos que el objetivo es el mismo que cabe esperar cualquier devocional: nutrir al lector con enseñanza de la Palabra para que la paz del cielo inunde su alma. Pero el método utilizado es distinto. En lugar de comenzar elevando al lector a las regiones celestes de la piedad, buscando apartar su mente durante unos minutos de las inquietudes, dificultades y problemas que la perturban, hace todo lo contrario, debatir y enfrentar esas dificultades, insuflando en él la certeza de la fe para redirigir su pensamiento en pos de lo supremo y elevarlo finalmente a las regiones celestiales.