Es responsabilidad de todos los creyentes, no solo de los teólogos, servir a Dios discerniendo lo que es verdadero respecto a los asuntos cruciales de la vida. Nuestra tarea es conocer más a Dios. Nuestro privilegio es amar a Dios apasionadamente con nuestra mente. Por lo tanto, la vida espiritual debe incluir la teología como uno de sus elementos esenciales; sin embargo, esto por sí solo no garantiza una vida espiritual vibrante. Los evangélicos deben vincular una experiencia teológica con una teología experiencial. Conocer y amar a Dios son ambos necesarios.
David Clark explica cómo se estructura la teología sistemática evangélica y cómo esta disciplina ayuda a los creyentes a comprender mejor a Dios y adorarlo de manera más plena. Para ello, utiliza estrategias de la filosofía analítica para revelar la naturaleza, los propósitos, los métodos y los límites de la teología sistemática evangélica. Su objetivo es hablar tanto a los evangélicos como en representación de ellos, mostrando cómo puede desarrollarse una teología evangélica razonable, articulada y creíble.